domingo, 2 de junio de 2019


Hermoso poema de uno de los mejores locutores de nuestra  Argentina . Lalo Mir, para el programa Bla Bla Bla que se emitía por radio Mitre.Nació en San Pedro , Buenos Aires, 1952.En 1974 se muda a Buenos Aires donde comienza a trabajar como locutor suplente en Radio Rivadavia y luego en Julio Cepeda Producciones donde lleva a cabo tareas de edicion, musicalizacion y creación de guiones. A fines de la década de 1980 se desempeña como locutor de turno en la AM 1030 Radio Del Plata.
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Un mate y un amor

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un
líquido y entra por la boca. Pero no es una
bebida.

En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la
televisión: te hace conversar si estás con
alguien, y te hace pensar cuando estás solo.

Cuando llega alguien a tu casa la primera frase
es 'hola' y la segunda "¿unos mates?".
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y
en la de los pobres.

Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y
pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los
adolescentes mientras estudian o se juntan.

Es lo único que comparten los padres y los hijos
sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar.
En verano y en invierno.

Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas
y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate
cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha
azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo
enorme cuando un esquenuncito de tu sangre
empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del
cuerpo.

Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo
amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara
de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón,
café, o como se le cante.

Cuando conoces a alguien por primera vez, te
tomás unos mates. La gente pregunta, cuando
no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro
responde: 'Como tomes vos'.

Los teclados de Argentina tienen las letras llenas
de yerba. La yerba es lo único que hay siempre,
en todas las casas Siempre. Con inflación, con
hambre, con militares, con democracia, con
cualquiera de nuestras pestes y maldiciones
eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino
tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.

Éste es el único país del mundo en donde la
decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser
un hombre ocurre un día en particular.

Nada de pantalones largos, circuncisión,
universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que
tenemos la necesidad de tomar por primera vez
unos mates, solos. No es casualidad. No es
porque sí.

El día que un chico pone la pava al fuego y toma
su primer mate sin que haya nadie en casa, en
ese minuto, es que ha descubierto que tiene
alma.

O está muerto de miedo, o está muerto de
amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en
que tomamos por primera vez un mate solo.
Pero debe haber sido un día importante para
cada uno. Por adentro hay revoluciones.

El sencillo mate es nada más y nada menos que
una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados
porque la charla es buena, la charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y
escuchar, vos hablasmientras el otro toma y es
la sinceridad para decir:
¡Basta, cambia la yerba!'.

Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente,
'¿está caliente, no?'.

Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una
vez al día.

Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse
sin mayores pretensiones que compartir.💓

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